cabecera
De casa al trabajo 0 Comentarios. Lunes, 21 d Junio d 2004 por morbido en opinión

Todas las mañanas hago el mismo recorrido desde mi casa al trabajo, esto es todos los días veo a la misma gente en el mismo sitios y a la misma hora. Con la dependienta de la panadería me cruzo al principio de la calle de la panadería (a la chica se le ve que está echa un lío, no sabe si ser heavy o ser bakala). El tipo de la horrorosa perilla me mira através de las gafas y siempre me parece que quiere decirme algo pero nunca dice nada. La portera del nº 19 friega el portal y los primeros cuadraditos de la acera (exactamente son cinco cuadraditos hacia delante a lo largo de todo el portal), siempre lleva la misma bata, las mismas zapatillas y la misma sombra de ojos rosa. Don Francisco el dueño del Fran's Bar siempre compra una bandeja de bollos en la panadería y se los lleva al bar, a veces también compra pan y por la cara que pone debe estar caliente. A esas horas el señor de los regalices de palo ya está dándole a la navaja, los deja todos con su punta y su inclinación perfecta.
Al final del trayecto siempre me cruzo con la extraña pareja, son dos señoras un poco descuidadas, de esa gente que no sabes bien si es que están borrachos, drogados o simplemente se les ha ido la cabeza. De esa gente que ves y piensas no me extrañaría que un día acabase así. Son dos mujeres de mediana edad (no sé muy bien que significa eso, ¿que son de la edad media?) llevan sendos chandales de colores llamativos, por lo menos al principio lo serían, y motivos diversos pero imposibles de averiguar, siempre que las veo están fumando y van andando a algún sitio aunque tardarán bastante en llegar porque una de ellas arrastra un pie como si llevase una bola de esas de los presos del playmobil. La que no arrastra el pie normalmente le adelante con su paso pero cuando se da cuenta de la ventaja se para, momento que aprovecha para rascarse porque el sujetador le queda pequeño y el elástico le debe presionar, por eso mientras espera se levante el chándal y la camiseta para meter la mano entre el elástico y la piel para frotar con saña. Por la cara que pone la gente creo no entienden que la señora tenga esa necesidad, los que no la miran con cara de asco hacen como que no está y le susurran algo a su acompañante para después reir o mirarla definitivamente (definitivo lo digo por final, de la señora digo). En cambio todos se quedan maravillados por los carteles publicitarios de gente en la playa anunciando algo, ellas anoréxicas y ellos musculosos. Estoy seguro que si en esos anuncios apareciesen los chándales de las amigas se convertirían en lo max de lo max y lo venderían hasta en el C&A.

Nombre:

e-mail o web:
(opcional)
anti-spam:
(escribe escalextric para evitar spam)



| Olvidame.


Subir ^^^

Contenido bajo licencia Creative Commons.    ||    Powered by: CuteNews.    ||    XHTML & CSS